Estamos a la mitad del viaje y todavía nos queda mucho por descubrir.
Nos despertamos a las 8 de la mañana, motivados por estar otro día más explorando rincones nuevos.

Desayunamos en el coche de camino a la Foz de Arbayún, cuando llegamos a este mirador flipamos con las vistas que te regala.
Está declarada Reserva Natural y protege a la mayor colonia de buitres leonados, además de otras aves rapaces como el águila real y el quebrantahuesos.
Para llegar a éste mirador, tenéis que coger la carretera NA-2160 y parar en el Mirador de Iso.
Aquí os dejo las coordenadas: 42°40′00″N 1°11′00″O

Mirador Foz de Arbayun
Mirador Foz de Arbayún

Bajamos hasta el pueblo de Usún para hacer un pequeño trekking de unos 3km, por los pies de la Foz de Arbayún, el recorrido era ida y vuelta, pero nos aventuramos a ir por el camino de los caballos. Así que, no hagais como nosotros y cuando lleguéis a la ermita, dar la vuelta.

Nosotros continuamos para adelante y nos topamos con el río Salazar, no quedaba otra que cruzarlo (o volver por donde habíamos venido), con el agua congelada cruzamos empapandonos los zapatos (el suelo resbalaba del moho y no era muy fiable cruzar sin calzado).

Antes de volver al coche disfrutamos como niños corriendo por esos prados verdes, mientras los zapatos se secan un poco.
Pero estaban tan calados que era imposible, así que volvemos al coche y nos cambiamos.

Usún
Río Salazar
Usún

Una vez secos y calentitos, seguimos con el coche hasta la siguiente parada.
Llegamos a Esparza de Salazar.

Es una pequeña villa de unos 70 habitantes, cruza el río salazar por todo el pueblo y en invierno es uno de los pueblos más fríos de España.
Se recorre fácil y rápido.
La villa realmente no tiene nada, pero pasear por sus calles te invade de paz.
Compramos el pan a un señor que venía con la furgoneta vendiendo pan, pastas y el periódico, todo muy tradicional.
Nos encantó compartir este momento con la gente local del pueblo.
Además….hacía tiempo que no comprabamos un pan tan rico.
Los bocadillos iban a saber a gloria.

Esparza de Salazar
Esparza de Salazar
Nos preparamos el bocadillo del almuerzo y ya que estabamos, el de la comida.
Seguimos de camino al siguiente pueblo.

Cuándo llegamos a Ochogavía se nos quedó grabado en la retina, que pueblo más bonito, toda su arquitectura iba en sintonía con el paisaje.
No importa cuando visites este pueblo, ni el dia ni la luz. Parece sacado de una postal y es mágico por cada rincón.
Con sus calles empedradas, los tejados empinados y el típico muente medieval que cruza el río.
Pasamos un buen rato hasta que empezó a llenarse de turistas. Es un pueblo que atrae a muchísima gente, tanto local como turista.

Ochogavía
Ochogavia
Ochogavia

Volvemos al coche y seguimos el camino, hoy tenemos la idea de volver a la Selva de Irati pero entrar por el acceso de Ochogavía.

El camino se hace un poco pesado por las curvas, pero las vistas que te regala la carretera son alucinantes.
Mientras subíamos con el coche, me pongo a estudiar la ruta y nos fijamos que con la ruta que hicimos ayer, solo nos quedaban unos 4km para terminar el recorrido completo, así que antes de volver a pagar los 5€ del parking, decidimos cambiar la ruta.

Aparcamos en el parking de Alto de Tapia (gratis), y hacemos un trekking hasta el pico de Goñiburu. Volvemos a sentirnos como hormigas en medio de una montaña tan grande, es brutal la sensación que te recorre el cuerpo cuando eres consciente de lo pequeño que eres comparado con el mundo.

Alto de Tapia
Selva de Irati
Goñiburu

Hacemos un trekking de unos 10 km (ida y vuelta), hacía mucho viento y decidimos bajar a comer a Ochogavía para estar más refugiados.
Nos montamos nuestro picnic en un parking del pueblo.
Tenemos localizados un par de puntos que queremos visitar, así que antes de que se nos haga tarde retomamos el camino.

Paramos en el pueblo de Ezcaroz ya que desde la carretera nos parecía bonito, es muy pequeño y no tiene nada, pero sí, es bonito.
Es el típico pueblo de pocos habitantes pero que lo conservan muy bien, los locales hacen vida a orillas del río y se respira un ambiente familiar muy agradable.

Ezcaroz
Ezcaroz
Continuamos la ruta hacia un pueblo abandonado o por lo menos eso creíamos.

Iso es un pequeño caserío, no está habitado pero la familia sigue acercándose para trabajar las tierras.
Solo nos encontramos con la iglesia de San Fructuoso, en ruina total y su interior repleto de maleza.
Por otro lado encontramos la Casa Ezquer, la Casa Jimeno y la Casa Elduayen.
Las tres han sufrido daños por el tiempo y el clima, pero siguen en pie haciendo memoria de lo que un día fue esta pequeña villa.

Iglesia San Fructuoso, Iso
Iso

Empezaba a refrescar y decidimos que ya era hora de volver al albergue. El día había cundido bastante y se notaba el cansancio.
Nos duchamos y cenamos como siempre algo caliente con nuestro camping gas.
Mañana nos espera otro gran día 🙂

Os dejamos desglosado los gastos del día de hoy

PRESUPUESTO DEL DIA 3

  • Pan: 1,10€
  • Fruta: 1,20€
  • TOTAL: 2,30€

HASTA LA PRÓXIMA VIAJEROS

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